CUIDADOS DE LA PIEL DE LOS NIÑOS DURANTE EL VERANO

Si bien el sol es una fuente de salud con efectos benéficos para el organismo, al exponernos en los meses de primavera y verano debemos mantener cuidados y normas de protección. La protección solar debe comenzar tempranamente y continuar durante toda la vida ya que además de evitar quemaduras es la mejor manera de prevenir el cáncer de piel.

Las tres estrategias fundamentales en relación a la fotoprotección en la infancia consisten en evitar o reducir la exposición, usar ropas adecuadas y aplicar cremas fotoprotectoras.

En recién nacidos y  menores de 3 meses, se deben extremar los cuidados desaconsejándose en este grupo la exposición directa al sol y la aplicación de cremas fotoprotectoras, ya que los riesgos de irritación cutánea, quemaduras y deshidratación son muy elevados.

Por su parte, los niños mayores deben alternar períodos de baño con actividades y juegos en la sombra de árboles o sombrillas recordando que la arena y el agua potencian las radiaciones.

Todos los niños deben utilizar indumentaria adecuada, prendas cómodas y ligeras, idealmente de lino o hilo de algodón ya que son los tejidos que mejor absorben el sudor.  Deben usar además sombreros de ala ancha que protejan el cuero cabelludo, la cara y el cuello del sol.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de aplicarse un protector solar?

El uso de cremas fotoprotectoras está aprobado a partir de los 6 meses, existiendo algunos productos específicos que se pueden utilizar a partir de los 3 meses.  Se recomiendan  aquellas formuladas exclusivamente para niños, ya que no contienen colorantes ni perfumes y son relativamente resistentes al agua y al sudor. Además, deben ser de amplio espectro con factor de protección solar 50+,  que protegen a la piel de los rayos UVA y UVB.

Se deben aplicar 20 minutos antes de la exposición inicial al sol y renovarse cada 2 horas, luego de un baño o en caso de transpiración excesiva, recordando que el producto debe cubrir todas las áreas expuestas sin olvidar zonas como orejas, cuello, manos y pies.

Es importante recordar que la utilización de protectores solares no debe ser considerada una excusa para permitir a los niños la exposición prolongada o en horarios inadecuados. Se debe evitar siempre la exposición en los horarios de mayor radiación solar comprendidos entre las 10 y las 16 h.

Los cuidados posteriores consisten en  bañar a los niños con jabones neutros o syndets para quitar restos de sal y/o cloro  aplicando luego  un humectante o emoliente para reparar los posibles daños  generados por el sol.

Si a pesar de los cuidados se observa un enrojecimiento leve de la piel, se pueden utilizar geles posolares, debiéndose evitar la reexposición al sol hasta que la piel mejore. Si en cambio ocurre una quemadura mayor se debe consultar inmediatamente al médico.

Las normas de protección descriptas deben mantenerse aún en días nublados y debieran ser adoptadas por todos los integrantes de la familia, profesores y maestros de colonias de verano como ejemplo para los niños, fomentando así hábitos de vida saludables, solo así podemos crear conciencia de salud y disfrutar del sol responsablemente.