DÍA MUNDIAL DE LAS CARDIOPATÍAS CONGÉNITAS

Cuando se habla de cardiopatías, principalmente, el imaginario social se remite a adultos. Sin embargo, existen múltiples cardiopatías congénitas que sufren los niños hasta que son tratados.

Las cardiopatías congénitas son malformaciones producidas por un desarrollo incorrecto de dicho órgano durante el embarazo. Existen varios tipos de cardiopatías congénitas, de importancia y complejidad  diferentes, por lo que lo que requieren un tratamiento centrado en su cardiopatía.

El 1% de los recién nacidos vivos tienen alguna cardiopatía congénita (leve, moderada o severa). En 2018, la prevalencia Argentina fue de 6.853 cardiopatías congénitas en los 685.394 nacidos vivos y en la provincia de Córdoba fueron 535 de los 53.569.

 El 75% de los nacidos con cardiopatía tienen una causa multifactorial no hereditarias y  desconocida. Para la prevención de las cardiopatías congénitas y malformaciones del sistema nervioso, se recomienda la administración de ácido fólico durante el primer trimestre del embarazo. Otro 20% de las cardiopatías congénitas son cromosómica o genética, como por ejemplo, trisomía 21, trisomía 18, síndrome de Marfan y Di George. Finalmente, el 5% restante de las cardiopatías congénitas son producidos por factores ambientales o epigenéticos que afectan el primer trimestre del embarazo (etapa en que se forma el corazón), por ejemplo: rubéola materna, ingesta materna de alcohol, litio, talidomida, isotretinoina; tabaquismo materno, exposición a radiación X/gamma en primer trimestre del embarazo,  entre otros.

La transmisión a una próxima generación en una persona con cardiopatía congénita tratada por cateterismo o cirugía es poco probable.

¿Estas patologías se pueden detectar en el embarazo?

El diagnóstico prenatal con ecocardiografía fetal tiene como objetivo detectar a partir de la semana 20 del embarazo las cardiopatías congénitas ductus dependiente.

El ductus arterioso es un conducto entre arteria pulmonar y la aorta que permanece abierto durante el embarazo y que normalmente se cierra espontáneamente luego de nacer.

El ecocardiograma fetal permite identificar estas cardiopatías ductus dependiente como también la transposición de grandes arterias, corazón izquierdo hipoplásico, corazón derecho hipoplásico (atresia pulmonar con septum ventricular completo), coartación de aorta severa, interrupción de arco aórtico, tetralogía de Fallot severa,  corazón univentricular con atresia valvular pulmonar y malformación de Ebstein de válvula tricúspide.

Si estas cardiopatías se detectan prenatalmente, permiten alertar al neonatólogo, quien le administrará un medicamento en forma endovenosa para mantener la circulación fetal y llamará al hemodinamista intervencionista o al cirujano cardiovascular pediátrico para tratarlo, con todas las medidas de calidad y seguridad, por medio de algunos de los siguientes métodos:

- Cateterismo cardíaco intervencionista (hemodinamista intervencionista pediátrico): por ej.  colocación de stent en tracto de salida del ventrículo derecho en tetralogia de Fallot severa, septostomia auricular en transposición de grandes arterias, valvuloplastia pulmonar o aortica con cateter balón, etc.

- Cirugía cardíaca (cirujano cardiovascular pediátrico): por ej. corrección anatómica de transposición de grandes arterias, reparación de coartación de aorta, cierre de comunicación interventricular, reparación de tetralogía de Fallot, etc.

- Tratamiento híbrido que involucre ambos métodos (hemodinamia intervencionista más cirugía cardiovascular): cateterismo cardiaco intervencionista más cirugía cardíaca, por ej. en el corazón izquierdo hipoplásico una cirugía cardiaca con cerclaje bilateral de arterias pulmonares y a continuación cateterismo cardiaco intervencionista con colocación de stent en ductus arterioso.

Es necesario resaltar que la mayoría de los niños con cardiopatía congénita tratadas, pueden llevar una vida prácticamente normal. Sin embargo, algunos niños pueden tener limitaciones que requieran una adaptación curricular. En cualquier caso, los padres deben informar a los educadores sobre las características específicas del niño y las actividades físicas recomendadas en su actividad escolar.