2 de abril - Día Mundial de Concientización sobre el Autismo

En el marco de esta fecha, queremos compartir con ustedes información importante para saber cómo actuar y cómo identificar signos que den cuenta de la posibilidad que un niño/a requiera orientación profesional de salud mental en su desarrollo.

Hay muchos factores que pueden incidir en el normal desarrollo psicomotor de una persona. Por ejemplo, en 2020, cuando la pandemia de COVID-19 se extendió globalmente, la mayoría de los países anunciaron el cierre temporal de las escuelas y el confinamiento obligatorio. En lo que respecta a los niño/as y adolescentes, esto afectó no solo la adquisición de conocimientos, sino también otros aspectos igual de importantes para su desarrollo: la socialización con pares de la misma edad, el juego, la imaginación, etc.

 

En algunos casos, esta falta de estimulación e interacción social ocasionó dificultades en el desarrollo psicomotor que se pueden confundir con autismo. A su vez, las restricciones de circulación afectaron el acceso al sistema de salud y a la asistencia profesional, impidiendo la detección, tratamiento y seguimiento de personas con esta u otra condición.

 

El diagnóstico temprano es de vital importancia para asistir y acompañar a los niños/as y sus familias. Por esta razón, se debe atender a los siguientes signos de alarma que pueden dar cuenta de la necesidad de asistencia profesional:

 

Dificultad en la intención comunicativa. Por ejemplo, dificultad o ausencia de respuesta visual cuando otra persona lo llama.
Escaso desarrollo del lenguaje después de los 18 meses.
Actitudes de juego repetitivas, sin uso de la imaginación, ausencia de expresiones de disfrute y/o secuenciales.

 

Es importante tener en cuenta que la presencia de alguno de estos signos no implica necesariamente que el niño/a tenga autismo, sino que es indicativo de la necesidad de orientación en su desarrollo. 

 

En estos casos, es indispensable consultar de forma inmediata con un profesional de salud mental para que pueda evaluar y diagnosticar correctamente al paciente. Si es necesario, se propondrá iniciar el tratamiento más adecuado que permita mejorar la calidad de vida del paciente y su familia, realizando un abordaje integral que contemple sus singularidades como persona, más allá de los síntomas que presente.

 

El autismo no se debe diagnosticar rápidamente, sino que requiere de una minuciosa evaluación, porque el diagnostico en sí mismo puede ocasionar efectos subjetivos condicionantes y predeterminantes en quien lo porta.

 

Informarnos y asesorarnos correctamente es la mejor manera de ayudar.
 

Fuente: Servicio de Salud Mental